martes, 30 de octubre de 2007

Será por dimensiones

Aunque un poco progre, tengo a veces ciertos ramalazos liberales. Incluso "liberales" con comillas que dirían algunos de mis compañeros de progresía. Por eso me alegré cuando el año pasado el gobierno decidió recortar la plantilla de RTVE en casi un 40%. Hubiera preferido que cerraran o privatizaran TVE, pero entiendo que esa medida sería demasiado impopular. Lo que no entendí muy bien que buena parte de ese recorte se hiciera mediante jubilaciones anticipadas, pues no sé yo cual es la razón de que la Seguridad Social deba hacerse cargo de los desmanes de la televisión pública. Como "accionista" de la Seguridad Social, me siento estafado por estas prácticas.

¿Por qué cuento todo esto? Pues porque a pesar de no reconocer ninguna razón de ser a la televisión pública española, no me pasa lo mismo con la radio. Tanto la radio como la televisión públicas se justifican por el carácter de servicio público que supuestamente dan a la sociedad. Bien, lo que la primera cadena de televisión ofrece a la sociedad son películas saturadas de publicidad, informativos más o menos manipulados, deportes, programas de esos llamados "del corazón" y que en realidad deberían ser llamados "del hígado" por las ingentes cantidades de bilis que uno encuentra en ellos, culebrones,... eso no es ningun servicio público, a no ser que alguien entienda que atontecer a la sociedad pueda ser un efectivo servicio público (cosa que de un modo más o menos consciente seguro que hay quien lo piensa). Veo pues evidente que la primera cadena de televisión ha perdido su razón de ser. Poca salvación le doy también a la segunda, en la cual me hablan de ciertos documentales de bichos que no ve casi nadie y de un programa que se mueve entre la ciencia y el exotismo llamado "redes" que, si bien pueden tener algún interés, no veo yo claro que justifiquen por sí solos el carácter de "servicio publico" por parte de la segunda cadena. De todos modos quiero señalar que esto es simplemente el resultado de mi criterio personal.

Sin embargo con RNE no opino lo mismo. Soy oyente ocasional de radio clásica y habitual de Radio 5 y, la verdad, sí me parece que ambas ofrecen un auténtico servicio público a la ciudadanía. Al menos eso pensaba hasta este fin de semana, en que, casualmente, sintonicé Radio 5 la noche de sábado a domingo a esto de las 4 y media de la mañana. A esas intespestivas horas Radio 5 realmente no existe, y lo que hacen es sintonizar con Radio 1. Pues me encontré con la sorpresa de escuchar un programa de ocultismo: sexta dimensión.

Según la propia web de RTVE, este es un espacio que "acercará a los oyentes de Radio 1 al terreno de los fenómenos paranormales, a la esfera de lo desconocido, al inquietante mundo de lo inexplicado… el apasionante mundo de los enigmas y grandes misterios del ser humano en su estado más puro". Que nadie se engañe, este no es un programa que trate los "fenómenos para anormales" desde el escepticismo. Es un programa al estilo de Iker Jimenez y sus milenios.

Estoy indignado porque un espacio que se entiende "servicio público" se dedique a todo lo contrario de lo que debería servir. La superstición es una lacra social, y quienes viven en el entorno de estos temas son o bien unos parásitos sociales o bien unos pobres hombres que han sido engañados por sí mismos o por los parásitos esos. La función de un servicio publico respecto a este tema no debería ser otra que desenmascarar a todos estos farsantes y tratar de reconducir, en la medida de lo posible, a la racionalidad a todos aquellos que de buena fe estén metidos en este mundillo. Si se va a usar RNE para colaborar con quienes realizan tales desmanes, RNE tampoco tiene razón de ser.


Hay otro tipo de supersticiones con que colabora RTVE, en concreto con esas que tienen una especie de trono en el Vaticano, pero hoy no toca. Pronto os hablaré del concordato.

11 comentarios:

Montag dijo...

Yo a la deuda de RTVE la tengo perdida la pista. La última vez que supe de ella, hace unos años, creo recordar rondaba el billón de las antiguas pesetas.

Nada, cuatro duros más o menos...

Me parece Herodoto que tus amigos progres pueden estar tranquilos pese a tus ramalazos liberales por una sencilla razón: porque crees en el "servicio público" ergo crees en la beatitud de la ingeniería social.

La telepantalla adoctrina, sí, pero también es reflejo de la sociedad a la que teletransmite. Iker Jiménez existe por algo: porque tiene parroquia para existir.

Obviamente mucho de lo que teletransmiten son bobadas y supercherías. Lo que ocurre es que es un error adoctrinar contra esas supercherías o contra lo que fuere por muy evidente que sea la tontada que se pretenda rectificar.

Quien cree en el Yeti o en los ovnis a estas alturas de la película es porque, de algún modo, necesita creer en ellos. Si les quitas sus creencias a base de telepantalla en muchos casos simplemente cambiarás una superchería por otra.

O se percatan de la engañifa o ese cambio no tiene valor. Medios tienen para adquirir conocimientos que les permitan analizar la realidad. Si no lo han hecho con certeza es porque no les complace hacerlo.

Pero es que no se puede condicionar a nadie de ese modo y menos el Estado desde sus telepantallas.

Lo que digo te puede parecer, además de una defensa de la libertad, defensa de la irracionalidad, pero no te confundas pues es ataque al aleccionamiento. Ante cualquier aleccionamiento ya que es una aberración empezar a imponer la propia visión del mundo a los demás aunque se comience con la más resplandeciente evidencia.

Es aberrante ya que se comienza con Iker Jiménez pero no se sabe por dónde se puede terminar.

Saludos.

Herodoto dijo...

A mi me pasa lo mismo respecto a la deuda de RTVE. Sabía que andaba la cosa por el billón y que el Gobierno tenía la intención de saldarla, fue entonces cuando se redujo la plantilla y no volví a oir más del tema.

Ahora al grano. Igual no he sido muy claro respecto a mi opinión sobre TVE. Yo considero que la primera cadena debería ser privatizada inexcusablemente y probablemente tambien la segunda, aunque con esta última tengo más dudas. Las dudas no se deben a que crea en el concepto de "servicio público" de los medios de comunicación del mismo modo que das a entender. ¿El estado debe defender la verdad y la razón? Yo considero que sí, pero claro, muchos son los que con opiniones completamente opuestas se creen en posesión de ambas. ¿Qué hacer entonces? Es un problema muy complejo al que no pretendo dar ahora solución, pero una cosa sí tengo clara: El completo abandono del adoctrinamiento por parte del estado nos llevaría no solo a la desaparición de los medios de comunicación públicos, sino tambien a la misma educación pública. Toda educación es inevitablemente una educación en ciertos valores. Inutil es tratar de diseñar un programa educativo totalmente aseptico. El propio "asepticismo" quedaría como valor. Y eso sin considerar la elección de los contenidos, donde continuamente será necesario discriminar a partir de ciervos valores.

Pero no es de educación de lo que quiero hablar, sino del papel de los medios de comunicación publicos, si es que tienen alguno. Éste no debería ser el configurar una alternativa a la educación, ni siquiera un complemento, pero sí al menos una vía de escape para quienes quieren una cosa distinta a lo que se ofrece desde las emisoras privadas.

Como he dicho, no tengo la más mínima esperanza respecto a la televisión, medio totalmente contaminado y además particularmente jugoso de manipular por parte del gobierno de turno, pero sí respecto a la radio. Creo que cualquiera que escuche RNE (tertulias aparte) entenderá de lo que hablo. Y por eso me enerva que desde la propia RNE se de cobijo a los enemigos de la razón. Si se va a hacer eso, entonces lo siento, pero tampoco RNE tiene razón para existir.

Saludos

Herodoto dijo...

quiero aclarar una cosa, dije en mi primer post "La función de un servicio publico respecto a este tema no debería ser otra que desenmascarar a todos estos farsantes y tratar de reconducir, en la medida de lo posible, a la racionalidad a todos aquellos que de buena fe estén metidos en este mundillo." y en el segundo que "el papel de los medios de comunicación publicos, si es que tienen alguno, no debería ser el configurar una alternativa a la educación". Parece contradictorio.

En realidad escribí el primero dejándome llevar un poco por el entusiasmo. No creo que debe ser una función de RNE el educar contra las supersticiones. Yo tambien considero superstición al cristianismo y no me parecería correcto que desde RNE se tratara de "descristianizar" a la gente.

Lo que sí podría ser una función de RNE (tengo mis dudas) es tratar de aproximarse a las supersticiones no religiosas desde un punto de vista objetivo. No con la intención de reeducar (ningún creyente se acercaría a este tipo de programa), sino con la de dar munición a los enemigos de la superstición.

Agua dijo...

Yo lo que nunca entenderé es por qué la cultura no se deshace de una vez de ese halo de pedantería que algunos parecen querer perpetuar para torturar a sus semejantes, no sé si por algún odio o complejo oculto que lleven dentro.

Montag dijo...

Intentaré que mi dúplica sea escueta. Lo intentaré porque creo que te has dejado llevar por la asquerosa neolengua cuyas magistrales clases se imparten desde periódicos y televisiones. Por ello creo necesario que antes de proseguir fijemos algunos conceptos y hagamos algunas puntualizaciones.

Y fíjate que cuando digo que tal labor apostólica se lleva a cabo desde las telepantallas no diferencio entre televisiones privadas y estatales porque en España, a día de hoy, salvo alguna autonómica, las cadenas telepantalliles son todas progubernamentales, que no proestatales.

Primer punto: el cristianismo NO ES una superstición. Es muchísimo más que eso. Rebajarle a esa "categoría" es denigrarlo gratuitamente.

Palabrita de ateo.

Segundo punto: No se ha de educar sino que se ha de enseñar. Y digo enseñar en el sentido de mostrar.

La moral es cosa de los padres: directos responsables de sus hijos. La enseñanza pública simplemente ha de mostrar lo que sabemos cierto sin género de dudas.

Tercer punto: La verdad y la razón NI SON cosa del Estado ni entran dentro de sus competencias.

Es muy estimable que nuestros gobernantes tengan en cuenta a la verdad y la razón -tanto monta, monta tanto- en su labor de gobierno. Más que estimable muy necesario. Pero el cometido de esos gobernantes no es iluminar nuestras mentes con la Buena Nueva.

Y ahora responderás que esto entra en contradicción con el segundo punto. Pero no, no entra.

No entra porque el Estado hoy proporciona enseñanza a quien no puede permitirse pagar la privada. Así nació la enseñanza pública durante la revolución francesa: como universalización de un proceso de aprendizaje anteriormente existente.

El Estado es quien se ha metido ahí y ya que se mete no puede hacer otra cosa que transmitir lo que sabemos cierto.

Que un poder tan enorme como es el Leviatán nos venga ahora a revelar como funciona, o debe funcionar el cosmos, que eso sea considerado como su obligación directa, a mí me pone los pelos como escarpias.

Y sí, escueto, lo que se dice muy escueto, no me ha quedado el asunto.

Un saludo.

P.D.

Cómprate una tarjeta de sonido para el nuevo telepantallazo. Bocato di supersticioso cardinale es.

Montag dijo...

Se me olvidaba comentarle algo a Agua: que tiene razón en lo del halo de pendantería que recubre el 'palabro' cultura.

Por arte de la propaganda la cultura, que antropológicamente se define como todo conocimiento adquirido de forma social, es ahora algo así como todo aquello excelente y de universal patrimonio.

Una engañifa el comodín de la cultura. El 'palabro' se utiliza para justificar lo que de otra manera sería injustificable por sus vagas connotaciones positivas consecuencia del reiterado mal uso del término.

Engañifa que ha llegado hasta la RAE. Fíjense cómo la definen...

"Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc..."

Llenan el concepto discretamente (con elementos discretos) para finalizar con un "etcétera"...Glorioso.

Zarrapastrosa dijo...

A estas alturas de la película lo que menos debería preocuparnos es la pedantería de algunos. Y es que hay cosas mucho más preocupantes como la pedantería del inculto. Observo con mucho pesar cómo se repiten las apologías de la sabiduría de la calle, y las dudas acerca de la sabiduría que se obtiene de la lectura. Observaciones estas que se hacen de forma despectiva, tachando al que lee de "prepotente" que hace valer su sabiduría frente a la excelsa sabiduría del día a día.
También observo cómo se llama a la gente la atención por escribir correctamente en lugar de usar esa maldita jerga sms condimentada de emoticonos ridículos. A esa gente que escribe correctamente y lee libros se la tacha de "pedante", solo por denigrar lo que esta gentuza tan sabia de la calle no está dispuesta a aprender; pues como es sabido, es más fácil que entre varios cazurros se pongan de acuerdo en lo que mucho saben, a que éstos cojan un libro y estudien.
ESO SÍ ME PREOCUPA

Herodoto dijo...

Sorprendido me quedo con eso de que todas las telepantallas (salvo alguna autonómica) son progubernamentales. Si esto es así, y dado que, como dice Bueno, nada hay más democrático que el mando a distancia, no es que el PSOE irá a sacar mayoría absoluta en las próximas elecciones, es que debería rondar los 300 escaños.

Bueno, a los puntos, Si el cristianismo es "muchísimo más" que una superstición, entonces SÍ ES superstición. Superstición y muchísimo más, lo que tendríamos que discutir es cuánto más, pero no es el tema.

Enseñar en el sentido de mostrar, me dices. Mostrar... ¿qué? Me da la impresión de que crees que hay cosas tan evidentes que su enseñanza no precisa de adoctrinamiento. No es cierto. Pongamos algo que parece evidente: La tierra gira alrededor del sol.

¿Se lo decimos a los niños? si lo hacemos así sin más ya estamos adoctrinándolos. No es nada evidente la teoría heliocéntrica, y para llegar a ella Kepler tuvo durante muchos años que interpretar y reordenar los datos que había obtenido de su maestro Tycho Brahe. Muy poca gente lo entiende, pero en realidad la teoría heliocéntrica no es necesaria. Podríamos sin mayor problema de tipo lógico sostener que el sol gira alrededor de la tierra. Las observaciones efectuadas desde la tierra no serían capaces de contradecir la teoría geocéntrica. Pero aunque no habría problemas lógicos sí que los habría de tipo práctico: En la teoría heliocéntrica las trayectorias de los astros principales resultan ser sencillas elipses. En una teoría heliocéntrica que sea acorde con las observaciones, solo la trayectoria del sol y la luna serán tan sencillas, los demás astros se moverán con trayectorias complicadísimas, alrededor de la tierra, eso sí.
Esto en cuanto a las observaciones de Brahe y Kepler, porque si tratamos de interpretar el fenómeno desde las leyes de Newton, tendríamos que "en realidad" (y lo pongo entre comillas porque tampoco esto es una gran simplificación) tanto la tierra como el sol giran alrededor del centro de gravedad de ambos.

Bueno, ¿le explicamos todo esto a los niños o les decimos simplemente que la tierra gira alrededor del sol? Dado que incluso buena parte de los universitarios que conozco serían incapaces de entender el párrafo anterior, creo que será más conveniente adoctrinarles un poco en este punto ¿no crees?

Puede decírseme que he buscado un ejemplo rebuscado, muy retorcido, que nadie hoy en día tiene problemas con la teoría heliocéntrica y que por tanto una pequeña simplificación del tema es algo prácticamente neutro. El caso es que no es neutro, y si admitimos un mínimo de adoctrinamiento ya hemos admitido el adoctrinamiento, y lo que nos queda es en todo caso establecer los límites. Esto será función de las escuelas públicas, por tanto, del Estado.

Si se sigue pensando que es muy rebuscado, piénsese en otra teoría de sobra verificada: la de la evolución. Muchos padres se niegan a que sus hijos sean adoctrinados con esta "enseñanza perversa", en algunos lugares incluso se ha conseguido que cierta SUPERSTICIÓN sea enseñada en pié de igualdad con la teoría científica indiscutida. (Por supuesto que también la evolución tiene dentro del terreno científico sus matices, enseñar a los niños que Darwin estaba en lo cierto, sin más, es adoctrinamiento en el mismo sentido que decía respecto a la teoría heliocéntrica).

Educar es adoctrinar, y, o reconocemos a los padres total libertad en la elección de los estudios de sus hijos, o alguien más tendrá que colaborar en el adoctrinamiento. No veo más opciones.

Saludos y perdón por el retraso en la respuesta.

Herodoto dijo...

Fe de erratas:

Cuando escribo:

tendríamos que "en realidad" (y lo pongo entre comillas porque tampoco esto es una gran simplificación)

En realidad debí haber escrito un "también", no un "tampoco"

Montag dijo...

No, si el mando a distancia es cosa muy democrática. Lo que no son tan democráticas son las licencias de emisión que entrega el poder de turno y los tratos de los medios con ese poder.

Con lo que cuentas me viene a la memoria una muy democrática frase de Polanco: "No hay cojones en España para negarme una televisión".

Ergo puedes ver la televisión progre...o no verla. Democrático es.

Pero vayamos por partes...

1) El hecho religioso forma parte de la Humanidad. Indisoluble a ella. Las religiones terciarias, aunque puedan tener algo de superstición en forma de aguas benditas y demás, superan con creces el pensamiento mágico pues conforman una cosmovisión. La moral, el arte, la teología...asociadas a esas religiones superan, de largo, el hecho de tocar madera cuando uno ve al que cree un cenizo.

Tanto es así que el llamado 'Humanismo Secular', la ética progre para entendernos, es mala copia de la cristiana.

Tanto tantísimo que si has hecho puente lo has hecho, ahí es nada, gracias a una 'superstición'.

2) Lo que me cuentas de Kepler no tiene ni pies ni cabeza. Adoctrinar es influir en una doctrina y una doctrina puede ser cualquier conjunto de ideas que posea cierta coherencia interna, entre ellas mismas.

Un conjunto de opiniones o de creencias pueden conformar doctrina. Lo que yo digo es que vivimos acotados por la estructura lógico-racioanl de la realidad y ha de ser la verdad, lo que sabemos de esa estructura, lo que se MUESTRE.

Perdón: lo que muestre la enseñanza estatal. Si uno no quiere que a su hijo le enseñen la Teoría de la Evolución ha de ser libre para hacerlo.

¡Anatema! seguro que bramarás...Nada, de anatema nada.

Y digo mostrar como Platón mostraba a Sócrates instruyendo al esclavo en el "Menon": le demostraba el Teorema de Pitágoras y el esclavo lo entendía y no porque recordase la verdad sita en un limbo sino porque el esclavo, como todos, poseía capacidad razonadora.

El Estado ha de ser lo más neutral y no adoctrinar en NADA que no se haya demostrado verdad por la ciencia. De otra manera estaría adoctrinando en algo que no se corresponde, o no sabemos si se corresponde, con la estructura lógico-racional de la realidad.

¿Que por qué lo hace si es que lo hace...?. Muy sencillo: porque le conviene a él, no a nosotros.

Un saludo.

Anónimo dijo...

si, definitivamente sois todos unos pedantes y unos inutiles hablando en plata, unos gilipollas (pido disculpas por el lenguaje comun e insultante que he usado) pero que mas da la cultura de la calle o de los libros? la gentuza en la que los "dos bandos" os estais transformando, os esta haciendo olvidar, que todos estamos hechos de lo mismo y somos (por asi decirlo) "Iguales" que Herodoto sepa mas lenguaje o mas historia, es un hecho como el que yo sea campeon del mundo en aikido, tae kwon doe y pesomedio de boxeo... dejense de gilipolleces y opinen en igualdad y sin faltar al respeto a nadie (Herodoto A NADIE ni a los que creen en lo esoterico ni a Iker Jimenez y a su tropa de cazafantasmas, por que el respeto es infinitamente mas bonito, que toda la cultura que te hallas metido por el culo en "x" años...)