¿Por qué cuento todo esto? Pues porque a pesar de no reconocer ninguna razón de ser a la televisión pública española, no me pasa lo mismo con la radio. Tanto la radio como la televisión públicas se justifican por el carácter de servicio público que supuestamente dan a la sociedad. Bien, lo que la primera cadena de televisión ofrece a la sociedad son películas saturadas de publicidad, informativos más o menos manipulados, deportes, programas de esos llamados "del corazón" y que en realidad deberían ser llamados "del hígado" por las ingentes cantidades de bilis que uno encuentra en ellos, culebrones,... eso no es ningun servicio público, a no ser que alguien entienda que atontecer a la sociedad pueda ser un efectivo servicio público (cosa que de un modo más o menos consciente seguro que hay quien lo piensa). Veo pues evidente que la primera cadena de televisión ha perdido su razón de ser. Poca salvación le doy también a la segunda, en la cual me hablan de ciertos documentales de bichos que no ve casi nadie y de un programa que se mueve entre la ciencia y el exotismo llamado "redes" que, si bien pueden tener algún interés, no veo yo claro que justifiquen por sí solos el carácter de "servicio publico" por parte de la segunda cadena. De todos modos quiero señalar que esto es simplemente el resultado de mi criterio personal.
Sin embargo con RNE no opino lo mismo. Soy oyente ocasional de radio clásica y habitual de Radio 5 y, la verdad, sí me parece que ambas ofrecen un auténtico servicio público a la ciudadanía. Al menos eso pensaba hasta este fin de semana, en que, casualmente, sintonicé Radio 5 la noche de sábado a domingo a esto de las 4 y media de la mañana. A esas intespestivas horas Radio 5 realmente no existe, y lo que hacen es sintonizar con Radio 1. Pues me encontré con la sorpresa de escuchar un programa de ocultismo: sexta dimensión.
Según la propia web de RTVE, este es un espacio que "acercará a los oyentes de Radio 1 al terreno de los fenómenos paranormales, a la esfera de lo desconocido, al inquietante mundo de lo inexplicado… el apasionante mundo de los enigmas y grandes misterios del ser humano en su estado más puro". Que nadie se engañe, este no es un programa que trate los "fenómenos para anormales" desde el escepticismo. Es un programa al estilo de Iker Jimenez y sus milenios.
Estoy indignado porque un espacio que se entiende "servicio público" se dedique a todo lo contrario de lo que debería servir. La superstición es una lacra social, y quienes viven en el entorno de estos temas son o bien unos parásitos sociales o bien unos pobres hombres que han sido engañados por sí mismos o por los parásitos esos. La función de un servicio publico respecto a este tema no debería ser otra que desenmascarar a todos estos farsantes y tratar de reconducir, en la medida de lo posible, a la racionalidad a todos aquellos que de buena fe estén metidos en este mundillo. Si se va a usar RNE para colaborar con quienes realizan tales desmanes, RNE tampoco tiene razón de ser.
Hay otro tipo de supersticiones con que colabora RTVE, en concreto con esas que tienen una especie de trono en el Vaticano, pero hoy no toca. Pronto os hablaré del concordato.

