domingo, 14 de octubre de 2007

Llamas



Se han aficionado, sí señor. Los cachorros esquerristas le están dando a la cerilla con tal fruición revolucionaria que sus teas me parecen hasta dignas de un post. Y no son los únicos incendiarios, pero de los batasunos y sus contenedores no hablaré porque creo que ya los tenemos todos muy vistos.

Dicen los que de las pulsiones saben (éstos son: los psiquiatras) que la piromanía tiene mucho que ver con la falta de control sobre los impulsos y con el placer que se obtiene contemplando la destrucción figurada o real de lo denostado. En este caso estamos ante un chamuscado rey que representa a ese denostado sujeto mítico para algunos fuente de todo mal llamado España.

Le queman en efigie por lo que simboliza y no por lo que es, ya que el Borbón se asemeja a un florero con ojos: un elemento ornamental herencia de la abuela símbolo de la unidad familiar.

Por cierto, que lo de la inversión de los retratos (que es redundar en la saña) parece tener un precedente en el cuadro volteado de Felipe V que está colgado en Xátiva desde poco después de que a ese monarca se le ocurriese quemar la ciudad.

Como generalizar es una manera de mentir, por supuesto no piensen que estoy insinuando que todos los carodrovinianos y conmilitones están obsesionados con las llamas. Existen excepciones. A Joan Puig por ejemplo le va más el elemento agua.


Puig le ha cogido gusto a la piscina de Pedro J.

Y para ser completamente sincero he de confesarles no sólo no me disgusta que los chicos del maíz esquerrista quemen retratos invertidos del rey, sino que hasta me parece cosa positiva. Y no me entiendan mal, que no soy yo ni independentista ni republicano de esos que de la república nada saben, ni de serlo encontraría morboso gozo en tamaña tontada; lo que ocurre es que mientras los carodjugend estén entretenidos en quemar y requemar retratos del florero con ojos no se dedican a otros menesteres tales como patear a Arcadi Espada cual defensa marrullero, o a redecorar al totalitario modo la masía de Boadella y/o el despacho de Francisco Caja.

Propaganda miserable la que hacen, sí, pero quizás sea lo menos miserable que puedan hacer tan abobadas gentes que, comenzando por incinerar al rey, han llegado en poco más de una semana a prender los pelos de su antepasado y particular bestia negra: Felipe V.

Barrunto si les damos otra semanita más arderá hasta el busto de Viriato por fascista y españolista pastor lusitano.

Todo irá a peor pues afirman los que de las pulsiones saben (éstos son: los ya mencionados loqueros) que los pirómanos tienen una inteligencia inferior a la media y, de todos sabido, la estupidez es la fuerza más destructiva del universo.

Ahora seguro que se están preguntando por lo mío...

Pero lo mío, amigos, es trabajo y no placer.