lunes, 8 de octubre de 2007

Veinte minutos de telepantalla, veinte

Les voy a contar una historia sobre telepantallas, otra más.

Verán, ayer me fui a comer con unos amigos y, como es ya costumbre, después de la pitanza nos dirigimos a tomar otro café y chupito que siempre ayudan para esto de la digestión.

¿Que a dónde nos dirigimos se preguntan...?. Pues a un bar, claro está. Estamos en España amigos.

Como en absolutamente todos los bares de Hispania, en el que entramos había telepantalla. Y, al igual que en absolutamente todos los bares de Hispania, por desgracia no estaba de adorno sino encendida y teletransmitiendo a toda onda.

Esta es la historia, el resumen más bien, de lo que ayer contemplé en apenas veinte minutos en una cosa llamada "Informativos Telecinco" que es la sublimación del dadaísmo bretoniano.

Cuando llegamos, los susodichos informativos estaban ilustrando al personal sobre el proceso logístico que conlleva enviar una epístola al tradicional modo: en carta manuscrita. Una señora escribía a su hermano y llevaba la carta hasta el buzón, para luego acercarse un cartero a por la misiva a ese buzón y llevarla hasta la oficina de correos donde la clasificaban. Para finalizar: reparto de otro cartero y el hermano la leía.

Vamos, lo que antes era un reportaje de la rana Gustavo en Barrio Sésamo. De verdad que me quedé de piedra, pues aquello sentido, lo que se dice sentido, no tenía ninguno.

Después de tan tremendo reportaje conectaron en directo con un corresponsal que estaba en un lago de Madrid informando sobre el Día Mundial de las Aves. Conectan con el corresponsal del estanque y va y muestra a la cámara una especie de pato, uno sólo, protagonista único del Día Mundial de las Aves.

-Feeliiizzz, feeeliiizzz en tu díiiaaa....

Por lo visto, como el pato estaba allí dos semanas antes de lo debido, el invierno será muy frío. No me pregunten cómo es posible infieran tal cosa, pero eso fue lo que afirmó el señor del lago.

En un revoltijo sin pies ni cabeza se despiden del señor del pato y vulelven al estudio para hablar de Fernando Alonso. Comentan la salida de Hamilton y muestran parte de una entrevista que fue tal que así...

-¿Existen los milagros, Fernando?.

A lo que Alonso responde...

-Los errores, ¿no?.

Con dos cojones. No sé a ustedes pero a mí cada día me gusta más este tío.

Luego conectan con otro reportero que, a las puertas de unos juzgados, informó de lo siguiente sin prácticamente preámbulo ni explicación alguna. Y agárrense a la silla o a lo que tengan a mano porque la cosa se las trae.

-Garzón dejó en libertad a dos de los veintitrés detenidos ya que eran vecinos de [de no sé dónde] que por casualidad pasaban por allí.

Yo no sabía de qué iba el asunto y de nada me enteré porque nada explicaron. Me llevo la idea de que Garzón detiene a la gente porque por casualidad pasa por allí.

Para finalizar otra conexión en directo con el pato meteorológico, que no estaba. Y no estaba porque seguramente se había retirado a celebrar su día con los parientes. Por su ausencia el presentador del engendro y el corresponsal del lago se vieron obligados a charlar sobre el tiempo como si estuvieran en la sala de espera del dentista.

-¿Qué tal el tiempo?.

-Hace una temperatura agradable: veinticinco grados. Las nubes vienen del oeste, pero mañana van a venir del Levante y...


Y se despiden deseando buen fin de semana, ya que según ellos quedaba mucho. Evidente es que el domingo por la tarde todavía nos queda muchísimo fin de semana por delante. Si tienes que madrugar el lunes: unas seis horas más o menos. Vamos...lo que se dice una eternidad.

Yo de verdad que estos informativos de delirante tutti fruti no los entiendo. No sé ustedes, pero yo entender, lo que se dice entender, no los entiendo.

3 comentarios:

Herodoto dijo...

Lo que cuentas aquí no es excepción, recientemente he vuelto a ver otro de esos informativos de tele5 y la cosa es absolutamente pasmosa. ¿Para qué ve la gente esas cosas? ¿realmente les gusta verlas o es para creerse que están bien informados? como sea esto ultimo, van listos.

Zarrapastrosa dijo...

Decidí ver el desinformativo de telecinco, pues me gusta comprobar las cosas que me cuentan. Primero comentar que esa parte a la que usted hace referencia parece un folletín de variedades incrustado en un informativo. ¿Será que no hay ya suficientes programas de ese estilo en la televisión que tienen que invadir el espacio de los informativos?
Primera sorpresa, lo del chiste de la de la reproducción del percebe en cautividad ya ha pasado a ser ciencia: Después de árduas investigaciones resulta que el pene del percebe en estado de lucidez y descapullamiento tendría un equivalente humano de casi ¡3 metros de longitud! Vamos, que ni el de Archidona.

(Imaginen aquí el dibujo de un pene descomunal que emerge de la concha de un diminuto percebe)

No contentos con tan apabullante descubrimiento científico, después de contarnos la dura vida de los especialistas de cine el señor/a redactor/a nos suelta que: Rodar 200 escalones es equivalente a una caída libre desde 14 pisos...
¡y se quedan tan anchos!
¡Desde esa altura los tiraba yo a todos estos "reporteros" de nueva generación!

(imagínense un cuadro de estilo romántico en el que cientos de reporteros con cara de beatos redimidos planean en caída libre hacia un abismo sin fondo)
Qué gozada...

Montag dijo...

Atendiendo al número de periodistas presentes dentro y fuera de las facultades el nuestro debería ser un país lleno a rebosar de tomwolfitos. Lamentablemente no es así.

Y no es así porque la mayor parte de la gente es idiota.

La gente es España está adocenada. Imbécil perdida es. Pero es imbécil porque le da la gana serlo. Es imbécil porque siendo imbécil se es más feliz.

Si retransmiten esas idioteces de programas es porque saben perfectamente la gente los traga acríticamente ya que la televisión en España está para hipnotizar, para pasar el rato sin mover un músculo. Como mucho se puede hacer un esfuerzo para juzgar moralmente a alguna pedorra que se acostó con Paquirrín o a un concursante del Gran Hermano. Pero es que incluso solo se les presentan seres despreciables para que ese esfuerzo no sea muy grande y se puedan regodear a gusto con el vicio ajeno que tanto empequeñece el propio.

Por eso mismo Telecinco no es la BBC. No lo es porque no le hace falta serlo.

Saludos a todos.