miércoles, 19 de diciembre de 2007

Navidad

Hace unos 1700 años se instauró la celebración de la natividad de Jesús en día 25 de diciembre, a pesar de que nada en los evangelios apoya la hipótesis de tal fecha. Es muy común cuando una religión quiere ganarse a los adeptos de otra la adopción de alguna de sus formas externas, y apropiarse de las festividades derivadas del solsticio de invierno debió resultar muy atractivo para la iglesia. Así se pensó y así se hizo, con un éxito incontestable.

Ha vuelto a ocurrir, y en la misma fecha elegida. Muchos han sido los ataques que desde entonces ha sufrido la iglesia, pero el definitivo ha tenido que venir de una religión sin dioses pero con dogmas, el principal de los cuales dice, parafraseando a San Juan, "El consumo os hará libres". El resultado de tal ataque podemos verlo estos días. La fiesta por excelencia del cristianismo, en la que se debería celebrar la venida de Dios al mundo hecho carne, ha quedado transformada en algo completamente irreconocible ante la impotencia de una iglesia que no solo no ha podido parar el potentísimo ataque ideológico, sino que incluso en su seno ha tenido que adaptarse a los "nuevos tiempos" y renunciar en buena parte a valores que hasta hace poco promulgaba. Predicar austeridad en estas fechas que se avecinan suena a chiste.

Pobres de aquellos ingenuos que crean que el enemigo del enemigo es un amigo. Al final el dios católico sí ha sido vencido por el rojo, pero no un rojo marxista, sino un rojo Coca-Cola.

7 comentarios:

irichc dijo...

El cristianismo, lejos de reducirse a una regla ascética, también es alegría de vivir. Pero las navidades ya no se vinculan al recogimiento de antaño, sino a la comunión familiar en el desenfreno ostentoso. El paganismo ha devuelto el golpe y ahora son los dioses lares los que usurpan el lugar del niño Dios.

Montag dijo...

La verdad es que nunca he entendido esa supuesta incompatibilidad entre el langostino y el cristianismo.

Pero sí que es cierto que vuelve el paganismo. O mejor dicho: rebrota pues Baal nunca se ha ido del todo.

Lo que ocurre es que hoy la moral es ingeniería social, la tradición 'kultura' y la magia tecnología.

Saludos.

Herodoto dijo...

Montag, tal vez al pretender enfocarlo todo desde un punto de vista materialista se pierden matices. Nada veo, efectivamente, en un langostino incompatible con la cristiandad que no haya en una sardina. Pero sí en la actitud de quien va a comprarlo al mercado o la de quien va a comerlo durante la víspera del nacimiento de Jesus.


"Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.

Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?

Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos?"
(Mateo 6:24-26)

Montag dijo...

Herodoto: ver incompatible la actitud del que compra unos langostinos con la actitud que según tú ha de tener todo buen cristiano es una cosa rara tirando a rarísima. Rarísima pues no son ascetas los cristianos, tampoco monjes budistas.

¿Por qué carajo no van a poder festejar con buenas viandas el nacimiento de Cristo? ¿Los convierte eso en usureros, en capitalistas o en pecadores entregados a la gula? ¿Han de llevar los cristianos vida estoica para ser cristianos y no hipócritas?.

En absoluto el cristianismo es incompatible con el langostino al igual que el cordero pascual que se comía Jesús (manjar en aquellos tiempos) no lo era, ni es, con el judaísmo.

Es más: reafirmación de la condición cristiana es el langostino pues ni judíos ni musulmanes lo pueden disfrutar.

Lo que no deben los cristianos es anteponer el dinero a Dios. No pueden adorar a becerros dorados. Pero comer pueden comer langostinos todos los días si quieren y comprarse una pantalla de plasma de tropecientas pulgadas sin temor alguno a arder en los lagos sulfurados del infierno del Bosco.

Así que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Y ahora, con tu permiso, me retiro al nido.

Saludos.


P.D.

"El que no trabaje que no coma"

Pablo de Tarso

Herodoto dijo...

Pues va a ser que me he explicado mal. Cuando vuelve el hijo pródigo, su padre sacrifica su mejor cordero con la intención, se entiende, de dar un festín por todo lo alto. Así lo dice Jesus, así que no diré que haya incompatibilidad entre festines y cristianismo. A lo que me refiero es a la actitud con que la gente acude a tales festines. Se supone que el padre del hijo pródigo tiene en cuenta en todo momento la razón del sacrificio que estaba haciendo.

No es que quisiera darse una juerga y usara la llegada de su hijo como escusa. Aquí la intención es festejar la vuelta del hijo del mejor modo que el padre puede.

¿Es esto lo que pasa habitualmente en Navidad? ¿Se festeja el nacimiento del niño Dios? ¿O queda éste olvidado como una escusa para atiborrarse de comida, emborracharse y contar chistes verdes? Apostaría a que los prostíbulos se llenan especialmente durante estos días, y es que aunque yo no tengo ningun estudio a mano, viendo lo que ocurre en mi entorno, la respuesta a todo esto la tengo clarísima.

En cualquier caso no me refería con mi post original a las cenas de nochebuena. Es mucho más que eso, solo hay que salir a la calle para ver cuales son los verdaderos templos a donde la gente va a adorar a sus dioses-becerro. Dices en tu último párrafo que ese sería el problema. Pues bien, ese es el problema.

¿Por qué digo todo esto siendo ateo? Pues porque a pesar de todo reconozco valores positivos en el catolicismo, valores que deberían conservarse y en lugar de ello se están sustituyendo por otros y pervirtiendo. Y no es que la Navidad me importe para nada, es que lo que le ocurre a la Navidad es el síntoma más claro de todo ello.

Felices fiestas a todos.

Montag dijo...

Hombre herodoto, ni tú ni yo podemos estar en la cabeza de la gente para saber lo que piensa o ponerles un detective a ver si en estas fechas entran o no en lupanares. Habrá cristianos practicantes muy ortodoxos y habralos más laxos con la doctrina.

Mundo de pecadores éste.

Pero la gente no deja de ser cristiana por consumir. No hay relación causa-efecto. El problema es bien distinto. El problema, para mí, es eso que le comenté a Irichc sobre la moral, la tradición y la magia.

liana dijo...

Me ha gustado el escrito pero hay partes en los que no llego a entender exactamente lo que quieres decir.
Att:Lily