domingo, 16 de diciembre de 2007

Despedida

Él sin duda se alegraba de librarse de una vez de mí, esperando no tener que volver a verme más. Yo, por mi parte, deseo que jamás hubiera entrado en mi vida, aun del modo indirecto en que lo hizo. Estaba presente una tercera persona, el involuntario nexo entre ambos.

-Encantado.

- Igualmente.

decíamos mientras nos dábamos la mano. Poco despues recordé el origen de la costumbre de darse la mano. Es un modo de decir al otro "Mira, no llevo ningun puñal escondido".

"buenos modales", curiosa forma en que a veces llamamos a la hipocresía.

6 comentarios:

Montag dijo...

O es desengaño homoerótico o es un elemento que está con una tía que te gusta.

Sea como fuere: un cabrón.

Herodoto dijo...

Jajaja, no es lo primero. Sabía que podría interpretarse de varias maneras, pero esa no se me había ocurrido.

Montag dijo...

Si solo niegas lo primero es que es lo segundo.

Esos son sapos que hemos tenido que tragar todos Herodoto. Y no hablaré por no echar pestes ya que anfibios me he tragado más que bastantes.

Algunos tan bobos que eran, fíjate qué cosas, más cretinos que yo.

Me va a perdonar la parte femenina de la parroquia pero creo que estas cosas las féminas muchas veces las hacen simplemente por joder.

Y cuando digo joder no es lo primero que se te viene, que os viene, a la cabeza.

elartedemirar dijo...

Sea como fuere: un cabrón.

Siempre es recomendable oir a las segundas o terceras partes implicadas, antes de sentenciar tan taxativamente.

Montag dijo...

Pues no, no siempre.

agua dijo...

Lo bueno de las despedidas, y de los cabrones, es que incrementa nuestra capacidad de sentir.

Y lo que ahora, por incremento duele, en el futuro se transformará en una mayor precisión al elegir y capacidad de disfrutar lo más certeramente elegido.

¿O creías que lo idóneo era gratis? :)

Ni lo es, ni falta que hace ;)