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lunes, 31 de diciembre de 2007

Averroes. De la concordia entre la revelación y la ciencia

Esto supuesto, cuando el razonamiento filosófico nos conduce a establecer una tesis cualquiera sobre cualquier categoría ontológica, no cabe más que una de estas dos hipótesis: o que acerca de la tal tesis nada diga la revelación o que en la revelación esté contenida. En el primer caso, es evidente que no puede haber contradicción alguna entre la razón y la revelación divina; además, eso mismo sucede cuando el alfaquí formula decisiones jurídicas sobre casos de los cuales nada dice la revelación, induciéndolas de otros casos consignados en el texto, mediante el argumento llamado de analogía. En la segunda hipótesis, o sea, cuando la revelación contiene algún texto relativo a dicha tesis filosófica, hay que ver si el sentido literal del texto se conforma con ella o la contradice. Si se conforma, no hay cuestión; mas si la contradice, debe entonces buscarse la interpretación alegórica del texto revelado.

Extraído de "Los filósofos medievales", Fernández y Clemente, ed. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1980

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Navidad

Hace unos 1700 años se instauró la celebración de la natividad de Jesús en día 25 de diciembre, a pesar de que nada en los evangelios apoya la hipótesis de tal fecha. Es muy común cuando una religión quiere ganarse a los adeptos de otra la adopción de alguna de sus formas externas, y apropiarse de las festividades derivadas del solsticio de invierno debió resultar muy atractivo para la iglesia. Así se pensó y así se hizo, con un éxito incontestable.

Ha vuelto a ocurrir, y en la misma fecha elegida. Muchos han sido los ataques que desde entonces ha sufrido la iglesia, pero el definitivo ha tenido que venir de una religión sin dioses pero con dogmas, el principal de los cuales dice, parafraseando a San Juan, "El consumo os hará libres". El resultado de tal ataque podemos verlo estos días. La fiesta por excelencia del cristianismo, en la que se debería celebrar la venida de Dios al mundo hecho carne, ha quedado transformada en algo completamente irreconocible ante la impotencia de una iglesia que no solo no ha podido parar el potentísimo ataque ideológico, sino que incluso en su seno ha tenido que adaptarse a los "nuevos tiempos" y renunciar en buena parte a valores que hasta hace poco promulgaba. Predicar austeridad en estas fechas que se avecinan suena a chiste.

Pobres de aquellos ingenuos que crean que el enemigo del enemigo es un amigo. Al final el dios católico sí ha sido vencido por el rojo, pero no un rojo marxista, sino un rojo Coca-Cola.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Esperpentos legislativos

Hacía referencia ayer a ciertas legislaciones un tanto arcaicas que persisten en algunos lugares de los Estados Unidos. No es necesario irse tan lejos para encontrarse con el esperpento. Nuestro código penal tiene un divertidísimo artículo en el título nada menos que XXI: Delitos contra la Constitución. y es el siguiente:

Artículo 525.

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.


Riase usted del revuelo creado en su día por las caricaturas de Mahoma. Alguien que hiciera lo mismo en España podría en base a este artículo ser condenado hasta a 12 meses de multa (la misma condena que el delito de injurias al rey, si éstas no son demasiado graves). Ignoro si la sharia será más o menos dura para estos casos. ¿Que este artículo es papel mojado y que nunca se aplica? Algo así me contestó Montag respecto a las leyes contra la homosexualidad que existían hasta hace bien poco (si es que ya están definitivamente derogadas) en Estados Unidos, el problema es que si la ley está ahí siempre puede haber algún iluminado que pretenda hacerla cumplir.

De todos modos las risas no crea usted que se acaban aquí. El legislador, tras escribir el anterior artículo, debió darse cuenta de lo ridículo y arbitrario que era, así que, para solucionarlo, no se le ocurrió otra cosa que añadirle una segunda parte:

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Más les vale a los curas mostrarse respetuosos con los ateos, este mismo domingo pienso ir a misa con una grabadora, y como vea que el tipo se pasa un pelo, denuncia al canto.
























P.D. Saludos a Ana, en Barcelona, por lo que me han dicho fiel seguidora de este blog.