domingo, 16 de septiembre de 2007

Documentales y hamburguesas

Estaba yo viendo de nuevo el magnífico documental de Norberg y he aquí que, al contemplar a unos antiglobalizadores apedrear solidaria y comprometidamente un McDonald's, recordé la primera vez que me percaté de aquello que decía Revel al respecto de la primera fuerza que mueve al mundo. Les cuento...

Érase que se era un púber ignorante e ingenuo -o más ignorante e ingenuo de lo que soy hoy si tal cosa fuese posible- que alelado contemplaba la retransmitisión por las telepantallas públicas de un documental contra las hamburguesas al que seguía un tertulia también, como es lógico, contra las hamburguesas.

El documental -por llamarlo de alguna manera- nos advertía de lo malo malísimo que es el fast-food. Y es que parece ser que las hamburguesas son tóxicas por partida doble: engordan y, para más delito, son norteamericanas.

En aquella tertulia participaba el profesor Grande Covián. Obviamente le presentaron con toda la pompa, el boato y el peloteo habitual para un científico de renombre. La cuestión es que después de la presentación de rigor le preguntaron cuán de malas eran las hamburguesas y cuánta inmundicia incluían y va el hombre y ufano les suelta que de tóxicas no tenían nada, que solamente podrían ser perjudiciales si la dieta se basaba en ellas y no se comía otra cosa. Para concluir Covián sentenció que eran "carne y pan".

Quedáronse los demás tertulianos y un servidor con un pasmo muy grande en el cuerpo del que no se libraron durante todo el programa.

Pues bien, con pasmo o sin él Covián tenía razón. Las hamburguesas son sólo carne y pan que la gente compra si le apetece. Y es que 'documentales' de ese jaez son cosa recurrente. El mensaje que se pretende transmitir con ellos es algo así como que las empresas perjudican nuestra salud y han de estar ahí nuestros gobernantes, el papá-estado, para ordenarles a los irresponsables niños-ciudadanos lo que han de hacer.

-Talla XXXXXL...¡A la ministra que vas!

Para eso y para mostrarnos lo malo que es el capitalismo global del cual las hamburguesas son sublimación. Capitalismo que uniformiza todo el mundo mundial. Tanto que en cien años todos calvos y zampando únicamente perritos calientes y McNuggets de pollo.

Aunque claro está al lado del McDonalds está un italiano, al lado del italiano un chino, y un poco más allá un turco, y a cien metros un japonés, y entre todos ellos restaurantes del terruño... pero uniformizar, lo que se dice uniformizar, el capitalismo uniformiza una barbaridad.

Nos lo cuenta Norberg en su documental y lo cuenta bien: la globalización, el mercado global, es libertad de elección. Lo que ocurre es que tal cosa para algunas gentes resulta intolerable.

Tan intolerable resulta que han de meter el miedo en el cuerpo de forma recurrente. Cada cierto tiempo surgen las polémicas con las XXL y los 'Super Size Me', que es un documental, otro más, de un tío muy listo que nos demuestra las hamburguesas son malas porque ya estás saciado y te comes otras diez y, abracadabra, engordas.

-Comer treinta hamburguesas diarias engorda, sí

Claro que con ese método engordarías comiendo hasta pimientos del piquillo.

Y es que tal como el capitalismo uniformizar, uniformiza: comer hamburguesas sin ganas, engordar, lo que se dice engordar, engorda.