lunes, 24 de septiembre de 2007

Demagógica, injusta y contraproducente.

Que las subvenciones al alquiler del hombre sin hombros son medida demagógica destinada a captar el voto joven es algo que solo puede negar José Blanco o conmilitón. La cosa no pasaría de ser una muestra más de risible populismo al que los socialistas nos tienen tan acostumbrados si no ocurriese que además de demagogia de saldo el supuesto 'derecho' que se ha sacado de la manga nuestro presidente es algo tremendamente injusto y, sobre todo, contraproducente.

A pesar de que cierta ministra sentencie que el dinero público no es de nadie no se podrá negar éste tiene un origen: los impuestos. Bien, pues si su origen está en nuestros bolsillos comenzar a dilapidarlo a troche y moche en ayudas y en dádivas a ciertas comunidades autónomas cuando en ciernes va a explotar una burbuja inmobiliaria que proporciona en estos momentos nada menos que el 18% del PIB español es una grave, gravísima, irresponsabilidad.

Lo es porque el seguro estallido de la burbuja traerá consigo un aumento del paro y una retracción del consumo todavía mayor de la que estamos sufriendo gracias a las surrealistas hipotecas que se están pagando.

Si no se construyen casitas al mismo ritmo, y si la gente no consume al mismo ritmo, las empresas tendrán que despedir a gente y, en retroalimentación, se construirán todavía menos casitas y la gente consumirá menos; ergo disminuirá la recaudación vía impuestos, aumentarán los gastos estatales al aumentar el paro y tendremos un déficit público estratosférico.

La solución que encontrarán los socialistas con certeza absoluta será aumentar los impuestos, pues es lo que siempre hacen en estos casos. Subida forzada por la quiebra de las cuentas públicas que empeorará las cosas, ya que convertirá a nuestras empresas en menos competitivas y retraerá más el consumo.

Pero la medida tendrá un efecto más concreto aparte de contribuir al despilfarro justo cuando más inconveniente resulta despilfarrar. Ese efecto será el de contribuir al aumento del precio de los alquileres. Es una ayuda a la demanda, y las ayudas a la demanda es lo que tienen por mucho que el hombre que se vende como un detergente diga que de eso nada y ponga como ejemplo el incremento del salario mínimo que los 'agoreros' sentenciaron que aumentaría el paro.

Y aumenta el paro el subir el salario mínimo, siempre es así. Si un empresario gana 500 euros con un trabajador, y ha de pagarle 600: obviamente ese puesto de trabajo no existiría. Y si existiese el empresario repercutiría esos euros extra en el coste de los bienes y servicios producidos. Lo que ocurre es que, si se sube una mierda, el efecto se verá contrarrestado precisamente por este boom en el que la gente en España, siempre con tan buen sentido, se ha gastado fortunas que no tiene en especular en medio de una burbuja inmobiliaria a interés variable.

Resumiendo: según nuestro presidente un señor de 29 años ingresando 22.000 euros anuales tiene derecho a que un tío de 31 primaveras con menos ingresos le pague parte de su alquiler, siendo con tan justa medida redistributiva más elevados tanto el alquiler del treinteañero como del subvencionado.

Deducimos entonces que lo que a los 29 es un derecho a partir de los 30 se convierte en obligación.

Pero es que incluso tienen la obligación de irse directos al paro cualquiera de ellos, ya que un presidente bobo que se cree rey mago quiere acomodarse en la poltrona per secula seculorum aunque tal cosa conlleve la ruina para su país.