miércoles, 9 de julio de 2008

Dispositivos curativos radioactivos y balnearios (2ª parte)

UN PROBLEMA Y UNA SOLUCIÓN

Había un problema entre tanta euforia: el radón no puede permanecer en el agua mucho tiempo antes de que se desintegre o escape al aire. Por ello, el agua embotellada en los manantiales no sobrevive. Su "elemento vital" se pierde antes de que pueda ser consumida. Así pues el agua radiactiva debía ser bebida en el propio manantial para ser eficaz. ¿Cómo podrían entonces beneficiarse de ella los pobres y convalecientes si los gastos y esfuerzos del viaje fueran inalcanzables?

La solución fue la invención de aparatos caseros que añadían radón al agua potable. En Estados Unidos, el primero y más popular fue el "Revigator", basado en una patente de 1912. Aunque su inventor, R.W. Thomas, no tenía relación con Thomas Edison, fue vendido como un genio de la misma talla, o al menos eso decían los folletos de la Empresa Revigator. Esta empresa, con sede en San Francisco, era lo bastante grande como para mantener numerosas sucursales a lo largo del país. Las ventas del "Revigator" llegaron a varios cientos de miles, una cantidad muy notable si tenemos en cuenta su relativamente alto precio, 29,50 dólares (en 1929).



El Revigator era "una vasija radiactiva de agua." Un tarro de barro con contenido en radio, de una capacidad de casi 10 litros y con su propia espita. Tenía las instrucciones siguientes en un lateral: "Llene el tarro cada noche. Beba sin límites... cuando esté sediento y al levantarse o acostarse, haga una media de seis o más vasos diarios" El radón producido por el radio de la vasija se disolvería de la noche a la mañana en el agua. En efecto, esto sirvió como "un manantial de perpetua salud en la casa"

Muchos dispositivos similares estaban también disponibles. Entre ellos los mas conocidos eran el "Thomas Cone", el "Zimmer Emanator" y el "Radium Emanator". Sin embargo, estos dispositivos eran colocados en el agua en lugar de el agua colocada en ellos. Tenían la ventaja de ser más baratos que el Revigator y eran lo bastante pequeños como para caber en una maleta. Con uno de estos, usted podría disfrutar de las ventajas de radón tanto de viaje como en casa.

Como se podría esperar, la Asociación Médica Americana (AMA) se preocupó de que el público no fuera engañado por charlatanes. Para prevenir esto el AMA estableció unas directrices (en vigor entre los años 1916 y 1929) según las cuales los emanadores aprovados por AMA deberían generar más de 2 µCi (1) de radón por litro del agua en un período de 24 horas. Pocos dispositivos cumplian con estas exigentes normas, ni siquiera el propio Revigator.



(1) microcurie, medida obsoleta de actividad radioactiva. Actualmente sustituida por el Becquerel