domingo, 31 de agosto de 2008

Altruismo


(Del fr. altruisme)

1. m. Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio.

21 comentarios:

Agua dijo...

He llegado solo hasta el minuto 3...este tipo de divagaciones me aburren porque yo considero que la cosa es bastante más simple.

Yo creo que altruismo es la satisfacción del egoísmo inherente, por supervivencia propia, a todo ser con vida, en este caso a través no de la satisfacción propia directa sino por medio de algo más sofisticado (inteligente) que es la ayuda a la supervivencia de la especie a que perteneces.

O sea, el atruismo es un egoísmo satisfecho a modo de espejo de forma que la satisfacción no viene de haber colmado nuestro deseos personales, sino los de los demás, si éstos nos parecen además igualmente altruistas (matiz fundamental, es un bucle infinito).

Cabe aquí definir qué es satisfacción: para mí, y relacionado, es todo aquello que nos sugiere que hemos hecho algo bien...en el sentido de inteligentemente, adecuadamente.

De ahí infiero la para mí diferencia entre lo llamado egoísta y altruísta.

Mientras que lo primero se refiere a personas que solo son capaces de conocer y sentir la satisfacción personal directa, lo segundo se referiría a la que la conocen de manera más ampliada (y por tanto, consecuentemente, más satisfactoria) al sentirla por haber procurado satisfacción colectiva.

Y digo que ésta segunda es más satisfactoria porque en mi opinión sería la que más acercaría al individuo a la realidad a la que pertenece, de la que nace y de la que disfruta: de la optimización de los recursos del humano, entre los que se encuentra la que parece demostrada como eficacísima característica social, gracias a la cual se pueden obtener logros de los que uno solo no sería materialmente capaz, como por ejemplo, y dependiendo...la superviviencia de la especie, sin ir ni más lejos ni más cerca ;)

Montag dijo...

El altruismo es una pulsión de autocomplacencia moral. Desde el punto de vista de la psicología evolucionista es una reminiscencia cavernaria que fue útil en según qué casos para asegurar la supervivencia del clan sacrificando a uno o a varios individuos.

Pero ya no vivimos en las cavernas ni debemos ser esclavos de aquello que la evolución imprimió en nuestra psique. No debemos ya que ahora podemos racionalizar nuestro propio pensamiento. Y es un error no ya grave, sino gravísimo, dejarse llevar por esa autocomplacencia para elucubrar que el altruismo es buena cosa. Porque no se beneficia a la humanidad con el altruismo. Ocurre exactamente al contrario: el autosacrificio la destruye pues destruye al ser humano que opta por sacrificarse.

El primer principio moral es que la vida de uno es un fin en sí misma. El fin de la vida ni es ni puede ser el autosacrificio sino la propia supervivencia.

No puede ser que usted, agua, tenga en más alta estima mi vida que la suya propia.

Agua dijo...

Obviamente que no tengo tu vida en má alta estima que la mía (tutéame, hazme el favor, que si no me siento incñomoda, pues yo el usted solo lo uso con personas de la que enorme distancia, del tipo que sea, me separa).

Tú entiendes eso, Montag, pero en absoluto es lo que yo he querido decir que intento expresar de otra forma:

El altruismo es la forma de egoísmo fruto de realmente creer y tener el convencimiento de que la unión de personas, y lo que con ello podemos lograr tanto todos como además cada uno de nosotros, es más productiva que la ausencia de ella.

[Offtopic]
Montag, como ya sabes que aquí y en ese otro sitio donde servidora anda son en su mayoría personas distintas las que hay, me tomo la libertad, y si no te importa, de copiar el texto que he escrito en el primer mensaje para abrir allí un hilo sobre el mismo tema por poder charlarlo allí con aquella otra gente, puesto que el tema no solo siempre me ha causado interés sino que lo que he escrito encierra mucho el porqué de mis ideas, que ya tú algo conoces.
Así que me gustaría compartirlo con los amigos de allí.

Obvia decir que por supuesto, ahora cuando abra el hilo, enlazo la entrada de que parte mi respuesta. Si tienes algún inconveniente, no dudes en decírmelo.

Montag dijo...

Lo que intento decirte agua es que no es una "creencia" sino una pulsión. Pulsión que arrastramos desde las cavernas y que tiene mucho que ver con la crianza de la prole.

Por la autocomplacencia del sacrificio, por ese "egoísmo" que se materializa no en un "bien común" sino en una especie de satisfacción moral, se crea alrededor del sacrificio esa "creencia" de que es positivo porque favorece a la humanidad toda.

Y eso es falso. No favorece a la humanidad sino que la destruye. Precisamente porque no me conoces no es ni lógico ni moral darme algo a mí que tú necesitas.

Y es que dice muy bien Ayn Rand cuando asegura que el altruismo ha destruido sociedades enteras.

Y por supuesto que puedes pegar y linkear lo que quieras donde quieras. Faltaría más que no pudieses.

Saludos.

Agua dijo...

Y eso es falso. No favorece a la humanidad sino que la destruye.

Montag, si esto fuera así, si nuestra pulsión social fuera dañina, no solo es que no se hubieran hecho edificios, puentes, estructura eléctrica, internet...es que no existiríamos.

Y dirás: es que todo eso se consigue gracias al egoísmo de cada uno: sin duda, y aquí insisto: es que el altruismo, para mí, no es más que el egoísmo manifestado de forma indirecta, a través del beneficio de toda la sociedad.

Por eso decía que para mí era cosa mucho más simple.

Montag dijo...

La violencia es algo también intrínsecamente humano, ergo...¿existiríamos sin violencia?.

El ser humano siente muchas cosas y muchos de esos sentimientos son opuestos a otros. Pero eso no tiene nada que ver con que esas cosas sean o no necesarias en el mundo en el que vivimos o que cualquiera de ellas deba ser principio rector de nuestra existencia.

Y es que los puentes o la trigonometría NADA tienen que ver con el altruismo. El altruismo es sacrificio. Y ese sacrificio hoy no tiene un fin concreto que no sea la propia autocomplacencia moral.

Estamos programados para sacrificarnos por la prole; ésa es causa, génesis, de lo que hoy conocemos como altruismo. No racionalizar esto y hacerlo dogma universal de toda existencia es un error tan enorme como que ha costado millones de muertos.

Un saludo.

Agua dijo...

Veo Montag que tenemos reles diferencias de óptica.

Para empezar, de deducciones.

Yo en ningún momento he dicho que que algo sea humano significa que sea bueno. Por el contrario, he resaltado, de una característica humana, la social, que sí que parece que ha dado resultados.

La violencia, siendo igualmente humana, no tiene en absoluto por qué ser eficaz. Es más, parece demostrado que cuanta menos violencia hay, más gente hemos en el mundo. Y más a gusto, dicho sea de paso.

En ningú momento he identificado lo humano con lo bueno. Solo identifico con lo bueno aquello que el paso del tiempo ha avalado como eficaz.

Por otra parte, tú consideras que la trigonometría nada tiene que ver con al altruismo. Y aquí una constancia más de nuestra enorme discrepancia, pues yo no creo que alguien se hubiera roto la cabeza con los triángulos si no fuera, aunque sea, por sentirse admirado por los otros de su entorno social.

Y esto ya, en sí mismo, dice más de lo que crees de la pulsión social que, en mi convencidísima opinión, lleva al humano a avanzar.

Agua dijo...

Por cierto, que por ahora, la conversación al respecto va a tener nada más que esta vertiente, porque nadie me hace ni puñetero caso en el otro lado XDDDDD

Montag dijo...

Te replicará Rand por boca de Howard Roark ya que nadie, nunca, lo ha explicado mejor...

"Miles de años atrás, un gran hombre descubrió cómo hacer fuego. Probablemente fue quemado en la misma estaca que había enseñado a encender a sus hermanos. Seguramente se le consideró un maldito que había pactado con el demonio. Pero, desde entonces, los hombres tuvieron fuego para calentarse, para cocinar, para iluminar sus cuevas. Les dejó un legado inconcebible para ellos y alejó la oscuridad de la Tierra. Siglos más tarde un gran hombre inventó la rueda. Probablemente fue atormentado en el mismo aparato que había enseñado a construir a sus hermanos. Seguramente se le consideró un trasgresor que se había aventurado por territorios prohibidos. Pero desde entonces los hombres pudieron viajar más allá de cualquier horizonte. Les dejó un legado inconcebible para ellos y abrió los caminos del mundo.

Ese gran hombre, el rebelde, está en el primer capítulo de cada leyenda que la humanidad ha registrado desde sus comienzos. Prometeo fue encadenado a una roca y allí devorado por los buitres, porqué robó el fuego a los dioses. Adán fue condenado al sufrimiento porque comió del fruto del árbol del conocimiento. Cualquiera sea la leyenda, en alguna parte en las sombras de su memoria, la humanidad sabe que su gloria comenzó con un gran hombre y que ese héroe pagó por su valentía.

A lo largo de los siglos ha habido hombres que han dado pasos en caminos nuevos sin más armas que su propia visión. Sus fines diferían, pero todos ellos tenían esto en común: su paso fue el primero, su camino fue nuevo, su visión fue trascendente y la respuesta recibida fue el odio. Los grandes creadores, pensadores, artistas, científicos, inventores, enfrentaron solos a los hombres de su época. Todo nuevo pensamiento fue rechazado. Toda nueva invención fue rechazada. Toda gran invención fue condenada. El primer motor fue considerado absurdo. El avión imposible. El telar mecánico, un mal. A la anestesia se la juzgó pecaminosa. Sin embargo, los visionarios siguieron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron por su grandeza. Pero vencieron.

Ningún creador estuvo impulsado por el deseo de servir a sus hermanos, porque sus hermanos rechazaron siempre el regalo que les ofrecía, ya que ese regalo destruía la rutina perezosa de sus vidas. Su único móvil fue su verdad. Su propia verdad y su propio trabajo para concretarla a su manera: una sinfonía, un libro, una máquina, una filosofía, un aeroplano o un edificio; eso era su meta y su vida. No aquellos que escuchaban, leían, trabajaban, creían, volaban o habitaban lo que él realizaba. La creación, no sus usuarios. La creación, no los beneficios que otros recibían de ella. La creación que daba forma a su verdad. Él sostuvo su verdad por encima de todo y contra todos.

Su visión, su fuerza, su valor, provenían de su espíritu. El espíritu de un hombre es, sin embargo, su ego, esa entidad que constituye su conciencia. Pensar, sentir, juzgar, obrar son funciones del ego.

Los creadores no son altruistas. Ese es todo el secreto de su poder. Son autosuficientes, auto inspirados, auto generados. Una causa primigenia, una fuente de energía, una fuerza vital, un primer motor original. El creador no atiende a nada ni a nadie. Vive para sí mismo.

Y solamente viviendo para sí mismo, el creador ha sido capaz de realizar esas cosas que son la gloria de la humanidad. Tal es la naturaleza de la creación.

El hombre no puede sobrevivir, salvo mediante su propia mente. Llega desarmado a la Tierra. Su cerebro es su única arma. Los animales obtienen el alimento por la fuerza. El hombre no tiene garras, ni colmillos, ni cuernos, ni gran fuerza muscular. Debe cultivar su alimento o cazarlo. Para cultivar, necesita un proceso de su pensamiento. Para cazar, necesita armas y para hacer armas necesita de un proceso de pensamiento. Desde la necesidad más simple hasta la más alta abstracción religiosa, desde la rueda hasta el rascacielos, todo lo que somos y todo lo que tenemos procede de un solo atributo del hombre: la función de su mente razonadora.

Pero la mente es una propiedad individual. No existe tal cosa como un cerebro colectivo. No hay tal cosa como un pensamiento colectivo. Un acuerdo realizado por un grupo de hombres es sólo una negociación de principios o un promedio de muchos pensamientos individuales. Es una consecuencia secundaria. El acto primordial, el proceso de la razón, debe ser realizado por cada persona. Podemos dividir una comida entre muchos, pero no podemos digerirla con un estómago colectivo. Nadie puede usar sus pulmones para respirar por otro. Nadie puede usar su cerebro para pensar por otro. Todas las funciones del cuerpo y del espíritu son personales. No pueden ser compartidas ni transferidas. Heredamos los productos del pensamiento de otros. Heredamos la rueda. Hicimos un carro. El carro se transformó en automóvil. El automóvil ha llegado a ser un avión.

Pero a lo largo del proceso, aquello que recibimos de los demás es el producto final de su pensamiento. La fuerza que lo impulsa es la facultad creativa que toma ese producto como un material, lo usa y origina el siguiente paso. Esta facultad creativa no puede ser dada ni recibida, compartida, ni concedida en préstamo. Pertenece a un ser único y singular. Aquello que se crea es propiedad de su creador. Las personas aprenden una de otra, pero todo aprendizaje es solamente un intercambio de material. Nadie puede darle a otro la capacidad de pensar. Sin embargo, esa capacidad es nuestro único medio de supervivencia.

Nada nos es dado en la Tierra. Todo lo que necesitamos debe ser producido. Y aquí el ser humano afronta su alternativa básica, la de que puede sobrevivir en sólo una de dos formas: por el trabajo autónomo de su propia mente, o como un parásito alimentado por las mentes de los demás. El creador es original. El parásito es dependiente. El creador enfrenta la naturaleza a solas. El parásito enfrenta la naturaleza a través de un intermediario.

El interés del creador es conquistar la naturaleza. El interés del parásito es conquistar a los hombres.

El creador vive para su trabajo. No necesita de otros hombres. Su fin esencial está en sí mismo. El parásito vive de otros. Necesita de los demás. Los demás se convierten en su motivo principal

La necesidad básica del creador es la independencia. La mente que razona no puede trabajar bajo ninguna forma de coerción. No puede ser sometida, sacrificada o subordinada a ninguna consideración, cualquiera sea esta. Exige una independencia total en su función y en su móvil. Para un creador todas las relaciones con los hombres son secundarias.

La necesidad básica del parásito es asegurar sus vínculos con los hombres para que lo alimenten. Coloca las relaciones en primer lugar. Declara que el hombre existe para servir a los demás. Predica el altruismo.

El altruismo es la doctrina que exige que el hombre viva para los demás y coloque a los otros sobre sí mismo.

Pero nadie puede vivir para otro. No puede compartir su espíritu, como no puede compartir su cuerpo. El parásito se vale del altruismo como arma de explotación e invierte los principios morales del género humano. Les enseña a los hombres preceptos para destruir al creativo. Les enseña que la dependencia es una virtud.

Quien intenta vivir para los demás es un dependiente. Es un parásito en su motivación y hace parásitos a quienes sirve. La relación no produce más que una mutua corrupción. Es imposible conceptualmente. Lo que más se aproxima a ello en la realidad –el hombre que vive para servir a otros- es el esclavo. Si la esclavitud física es repulsiva, ¿cuánto más repulsivo es el servilismo del espíritu? El esclavo conquistado tiene un vestigio de honor, tiene el mérito de haber resistido y de considerar que su condición es mala. Pero aquel que se esclaviza voluntariamente, en nombre del amor, es la más baja de las criaturas. Degrada la dignidad humana y degrada el concepto de amor. Esta es la esencia del altruismo.

A los hombres se les ha enseñado que la virtud más alta no es crear, sino dar. Sin embargo, no se puede dar lo que no ha sido creado. La creación es anterior a la distribución, pues, de lo contrario, no habría nada que distribuir. La necesidad de un creador es previa a la de un beneficiario. No obstante, se nos ha enseñado a admirar al parásito que distribuye como regalos lo que no ha producido. Elogiamos un acto de caridad. Nos encogemos de hombros ante un acto de realización.

Se nos ha enseñado que la primera preocupación debe consistir en aliviar el sufrimiento de los demás. Pero el sufrimiento es una enfermedad. Si uno se la encuentra, intenta dar consuelo y asistencia. Hacer de eso el más alto testimonio de virtud es considerar al sufrimiento como lo más importante de la vida. Entonces el hombre debe desear ver sufrir a los demás para poder ser virtuoso. Tal es la naturaleza del altruismo. El creador no tiene interés en la enfermedad, sino en la vida. Sin embargo, la obra de los creadores ha eliminado una enfermedad tras otra, en el cuerpo y en el espíritu humanos, y ha producido más alivio para el sufrimiento que lo que cualquier altruista pueda jamás concebir.

Se nos ha enseñado que es una virtud estar de acuerdo con los otros. Mas el creador es alguien que disiente. Se nos ha enseñado que es una virtud nadar con la corriente. Pero el creador nada contra la corriente. Se nos ha enseñado que estar juntos constituye una virtud. Pero el creador está solo.

Se nos ha enseñado que el ego es sinónimo de mal y el altruismo el ideal de la virtud. Pero mientras el creador es egoísta e inteligente, el altruista es un imbécil que no piensa, no siente, no juzga, no actúa. Esas son funciones del ego.

En esto la reversión de los valores básicos es más mortífera. Toda virtud ha sido pervertida y al hombre no se le ha dejado libertad alguna. Como polos del bien y del mal, se le ofrecieron dos concepciones: altruismo y egoísmo. El altruismo se define como el sacrificio del yo por los otros. El egoísmo, como el sacrificio de los otros por el yo..... Esto ató al hombre irrevocablemente a otros hombres y no le dejó más que una elección de dolor: su propio dolor en aras del bien de los demás, o el dolor de los demás en aras de su propio bien. Cuando se agregó la monstruosa idea de que el hombre debe encontrar felicidad en el sacrificio, la trampa quedó sellada. El hombre se vio forzado a aceptar el masoquismo como su ideal, con el sadismo como alternativa. Este es el fraude más terrible que se ha perpetrado en contra de la humanidad.

Este es el sacrificio por el cual la dependencia y el sufrimiento se perpetuaron como los fundamentos de la vida.

No se trata de elegir entre el auto sacrificio y dominación, sino entre independencia y dependencia. El código del creador o el código del parásito. Esta es la cuestión básica, cuestión que descansa sobre la opción de la vida o la muerte. El código del creador está construido sobre las necesidades de la mente que razona y que permite al hombre sobrevivir. El código del parásito está construido sobre las necesidades de una mente incapaz de sobrevivir. Todo lo que procede del ego independiente es bueno. Todo lo que procede del parásito dependiente es malo.

El verdadero egoísta no es quien sacrifica a los demás. Es el que no tiene necesidad de usar a los demás de ninguna forma. No obra por medio de ellos. No está interesado en ellos en ningún aspecto fundamental. Ni en su objeto, ni es su móvil, ni en su pensamiento, ni en su deseo, ni en la fuente de su energía. El verdadero egoísta no vive para ninguna otra persona y no le pide a nadie que viva para él. Esta es la única forma de fraternidad y de respeto mutuo posible entre los seres humanos.

Los grados de capacidad varían, pero el principio básico es siempre el mismo: la medida de la independencia de alguien, su iniciativa y su amor por su trabajo determinan su talento y su valor. La independencia es la regla para evaluar la virtud y el valor humano. Lo que vale es lo que el hombre es y hace de sí mismo, no lo que haya o no haya hecho por los demás. No hay sustitutos para la dignidad personal. No hay más parámetro de la dignidad personal que la independencia.

En las relaciones adecuadas no hay sacrificio de nadie hacia nadie. Un arquitecto necesita clientes, pero no subordina su obra a los deseos de ellos. Ellos lo necesitan, pero no le encargan una casa sólo para darle trabajo. Las personas comercian por libre y mutuo consentimiento, y en beneficio mutuo, cuando sus intereses coinciden y ambos desean el intercambio. Si alguno no lo desea, no está obligado a tratar con el otro, entonces ambos siguen buscando. Esta es la única forma posible de relación entre iguales. Cualquier otra es una relación de esclavo y amo, de víctima y verdugo.

Ningún trabajo se hace colectivamente por la decisión de una mayoría. Todo trabajo creativo se realiza bajo la guía de un único pensamiento individual. Un arquitecto necesita muchos hombres para levantar un edificio, pero no les pide que sometan a votación su diseño. Trabajan juntos por libre acuerdo y cada uno es libre en su función respectiva. Un arquitecto emplea acero, cristal y cemento que otros han producido. Pero esos materiales siguen siendo sólo acero, cristal y cemento hasta que él los utiliza. Lo que él hace con ellos es su producto y su propiedad como individuo. Esta es la única forma de cooperación entre los hombres.

El primer derecho en la Tierra es el derecho al ego. El primer deber del hombre es para consigo mismo. Su ley moral consiste en nunca hacer de los demás su objetivo principal. Su obligación moral es hacer lo que él desee, siempre que su deseo no dependa primordialmente de los demás. Esto incluye las acciones del creador, el pensador y el verdadero trabajador. Pero no incluye las del gángster, el altruista y el dictador.

Una persona piensa y trabaja sola. Pero no puede robar, explotar ni gobernar sola. El robo, la explotación y el gobierno presuponen la existencia de víctimas. Implican dependencia. Corresponden a la jurisdicción del parásito.

Los que gobiernan no son egoístas. No crean nada. Existen, enteramente, a través de los demás. Su fin está en sus súbditos, en la actividad de esclavizar. Son tan dependientes como el mendigo, el trabajador social o el bandido. La forma de dependencia carece de importancia.

Pero se nos ha enseñado a considerar a los parásitos, tiranos, emperadores y dictadores, como los exponentes del egoísmo. Mediante este fraude fuimos obligados a destruir al ego, a nosotros mismos y a los demás. El propósito del fraude fue destruir a los creadores, o someterlos, que es lo mismo.

Desde el principio de la historia, los dos antagonistas han estado frente a frente: el creador y el parásito. Cuando el antiguo creador inventó la rueda, el antiguo parásito respondió inventando el altruismo.

El creador, negado, combatido, perseguido, explotado, continuó, siguió adelante y guió a toda la humanidad con su energía. El parásito no contribuyó en nada, más allá de los obstáculos. La contienda tiene otro nombre: lo individual contra lo colectivo.

El bien común de una colectividad, una raza, una clase, un Estado, ha sido la pretensión y la justificación de toda tiranía que se haya establecido sobre los hombres. Los mayores horrores de la historia han sido cometidos en nombre de móviles altruistas. ¿Acaso alguna vez algún acto de generosidad altruista ha igualado a todas las carnicerías perpetradas por los discípulos del altruismo? ¿El defecto reside en la hipocresía humana, o en la naturaleza del principio? Los carniceros más temibles han sido los más sinceros. Creían en la sociedad perfecta alcanzada mediante la guillotina y el pelotón de fusilamiento. Nadie cuestionó su derecho a asesinar, porque asesinaban con un propósito altruista. Se aceptó que el hombre debe ser sacrificado por otros hombres. Cambian los actores, pero el curso de la tragedia se mantiene idéntico: un humanitario que empieza con declaraciones de amor hacia la humanidad y termina con un mar de sangre. Continúa y continuará mientras los hombres crean que una acción es buena si no es egoísta. Eso permite que el altruista actúe y obliga a su víctima a soportarlo. Los líderes de los movimientos colectivistas no piden nada para sí mismos pero miren los resultados.

El único bien que los hombres pueden darse recíprocamente y la única declaración de su correcta relación es: ¡Déjenme en paz!"

Agua dijo...

Montag, no te lo tome a mal ni como un desprecio ni como una falta de educación, pero yo con quien estaba hablando era contigo :)

Discúlpame si prefier dedicar el tiempo que tengo, que no te creas es todo, en intercambiar opiniones con seres "interactivos" :)

Vamos, hablando sin hipocresías...que paso de leerme ese tocho de un señor que ni siquiera conozco y para que al final ocurra que constate que, efectivamente, además de tener distintos puntos de vista, me respondes a cosas que yo no planteo, ¡y encima por boca escrita de otro!... que el tiempo hay que administrarlo, Montag, eso lo sabemos todos ;)

Agua dijo...

Y que si además el señor ese que posteas hubiera tenido la virtud de la síntesis, pues nada más que por eso hubiera merecido leerlo, pero jolines, es que ni eso :(

Montag dijo...

Es EXACTAMENTE lo que planteas.

Y no es señor: es señora.

Montag dijo...

Te llevaría cinco minutos leerlo y entenderías el por qué del proceso creativo y el motivo por el que éste es la negación del altruismo.

Agua dijo...

Montag, lo he intentado.

Pero al llegar a esto:

A lo largo de los siglos ha habido hombres que han dado pasos en caminos nuevos sin más armas que su propia visión. Sus fines diferían, pero todos ellos tenían esto en común: su paso fue el primero, su camino fue nuevo, su visión fue trascendente y la respuesta recibida fue el odio....pues veo que yo no iba a perder el tiempo, ya digo, en empezar a rebatir ya desde ese párrafo.

No te digo más que si todas las ideas nuevas recibieran como respuesta el odio, ni existiría la publicidad.

En serio, leído eso, yo paso.

De verdad, que yo solo venía a echar una charla en cierto tiempo libre, pero no dispongo (pero es que ni aunque lo dispusiera) de tiempo para algo que, sinceramente, no le veo el fin (en ambos sentidos).

Montag dijo...

"No te digo más que si todas las ideas nuevas recibieran como respuesta el odio, ni existiría la publicidad."

Yo, aquí y ahora, me declaro totalmente incapacitado para entender cómo trabaja un cerebro 'de progreso'.

¿Pero qué me estás contando agua? ¿Qué, cómo y por qué?.

P.D.

Sócrates: Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua
competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas,
y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se
acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿ no se expondría al ridículo y a que
se dijera de él que, por haber subido hasto lo alto, se había estropeado los
ojos, y que ni siquiera valdría la pena intenar marchar hacia arriba? Y si
intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿ no lo matarían, si pudieran
tenerlo en sus manos y matarlo?

Glauco: Seguramente

(Platón. La República, Libro VII)

Agua dijo...

Yo, aquí y ahora, me declaro totalmente incapacitado para entender cómo trabaja un cerebro 'de progreso'.

La que se ve no ya capaz, sino completamente desmotivada de seguir una conversación con alguien que la ve como un cerebro de 'progreso' es servidora. Tenía que haber supuesto desde el principio que era eso lo que pasaba y que por tanto, fuera o no pertinente, sería rebatida dijera lo que dijera, y hasta el infinito o más allá

Montag, siento no haberte informado antes de mi peculiaridad y que quizá eso haya provocado esta situación tan incómoda:

1º Si servidora no está ya en TP no es porque en su momento la expulsaran, bien sabes tú que poco inconveniente es ese. Lo que quiero decirte con esto es que ciertas cosas no me van, como, por ejemplo, el juego de pelota ese que empieza cuando uno mira al de enfrente no como una persona a ser escuchada sino como a un integrante de un equipo de fútbol que no le cae bien.

2º Servidora es de la extrañísima opinión de que el rebate es solo una más, y en absoluto la más interesante, de las formas de conversación.

En serio, solo entré a exponer mi punto de vista, pues soy de quienes eso le basta. No pasa nada si no se entiende o no se comparte. Absolutamente nada, no es mi intención convencer a nadie.

Noel dijo...

Yo creo que la mosca de fuego arde de verdad. ;)

zprisima dijo...

Toda idea nueva no puede generar odio en el momento en que tenemos claro que el altruismo vive de las ideas. Las reparte en un supuesto beneficio. Luego no le interesa eliminar al creador. "El interés del creador es conquistar la naturaleza. El interés del parásito es conquistar a los hombres."
Imposible pues determinar que el altruismo odie, cuando es una remora de la creación.

zprisima dijo...

http://www.libertaddigital.com/sociedad/no-existe-ninguna-evidencia-de-que-el-co2-aumente-la-temperatura-del-planeta-1276337910/

Sin venir a cuento del hilo pero sorpredentemente interesante.Más madera, esto es la guerra.

Herodoto dijo...

Ayer fui a una misa de estas que ofician durante la celebración de las bodas. Contra lo que es habitual, al menos en las misas a las que yo voy, el cura nos dió un discurso en toda regla. Uno de los puntos del discurso me recordó este blog, y era sobre el aborto. El cura nos puso como ejemplo a imitar el de una mujer italiana que recientemente fue avisada: si daba a luz, moriría. La mujer se empeño en dar a luz y, si entendí bien al cura, murió.

Me parece exagerado achacar a esa mujer las causas de la posible destrucción de occidente, pero estoy parcialmente de acuerdo con Montag en una cosa: El altruismo entendido como autosacrificio en beneficio de otro es un error absurdo. De hecho creo que tambien lo fue en los tiempos cavernarios, si es que los cavernícolas tenían ese tipo de pulsiones.

Montag dijo...

Es que el altruismo tiene mucho que ver con la prole. Es el sacrificio por los hijos que se universaliza a la nación, la clase social o la humanidad toda.

Saludos.