miércoles, 28 de mayo de 2008

Las 7 fases de la burbuja

Del economista Hyman Minsky (leído en www.albertonoguera.com).

Fase 1 - Planteamiento: Toda crisis financiera comienza con una perturbación. Puede ser el invento de una nueva tecnología, como internet. Puede ser un cambio en la política económica. Por ejemplo, los tipos de interés podrían reducirse inesperadamente. Sea lo que sea, las cosas cambian para un sector de la economía. La gente ve a ese sector de otra manera.

Fase 2 - Los precios comienzan a subir: Enseguida, los precios en el sector empiezan a subir. Inicialmente, ese incremento casi no es percibido. Muchas veces, estos precios más altos reflejan una mejora en los indicadores económicos. Según los precios van aumentando más, la gente empieza a notarlo.

Fase 3 - Crédito fácil: El aumento de precios no es suficiente para una burbuja. Toda crisis financiera necesita combustible para el cohete, y sólo hay una cosa que este cohete quema: crédito barato. Sin él, no puede haber especulación. Sin él, las consecuencias del planteamiento se desvanecen y el sector vuelve a la normalidad. Cuando una burbuja empieza, el mercado es invadido por agentes externos. Sin crédito barato, los agentes externos no pueden entrar.

El crédito barato es el billete de entrada para los agentes externos. Por ejemplo, los precios de la gasolina han aumentado fuertemente en los últimos años. Sin embargo, los bancos no están concediendo préstamos para que la gente almacene gasolina en sus garajes esperando que el precio se doble en tres meses. Pero los bancos sí que están dando préstamos a gente de poca solvencia para comprar casas con la idea de que se pueden vender enseguida.

El aumento del crédito fácil está muchas veces asociado a la innovación financiera. Frecuentemente, se desarrolla un nuevo tipo de instrumento financiero que infravalora los riesgos. De hecho, el crédito fácil y la innovación financiera son un cóctel peligroso. La Burbuja de los Mares del Sur comenzó con una novedosa figura llamada "sociedad anónima de responsabilidad limitada". En 1929, los precios fueron catapultados a la estratosfera con la ayuda de los "margin calls". Los precios de las casas ahora se han acelerado en forma de hipotecas "sólo interés", creadas para financiar compras de inmuebles sobrevalorados.

Fase 4 - Recalentamiento del mercado: Según el efecto del crédito fácil se va notando, el mercado comienza a recalentarse. El recalentamiento estimula los volúmenes y aparecen las escaseces. Los precios comienzan a acelerarse, y se recogen beneficios fáciles. Más agentes externos son atraídos y los precios se desbocan. Las subidas de precios atraen a los bobos, los codiciosos y los desesperados por meterse en el mercado. Así como un fuego necesita más combustible, la burbuja necesita más forasteros.

Fase 5 - Euforia: La burbuja entra ahora en su fase más trágica. Saldrán algunas voces prudentes y dirán que la burbuja no puede seguir más. Pondrán argumentos convincentes basados en indicadores económicos a largo plazo y simple lógica económica. Sin embargo, estos argumentos se evaporan en el calor del hecho inapelable: los precios aún están subiendo. Los prudentes son acallados por charlatanes, que justifican la locura de precios con el argumento eufórico de que ahora el mundo es diferente y que este mundo significa precios más altos.

Por supuesto, el argumento del "nuevo mundo" es cierto; el mundo es diferente cada día, pero eso no significa que los precios tengan que descontrolarse. Los charlatanes ganan y el optimismo injustificado se impone. En este punto, los charlatanes adornan su optimismo con la más cruel de las mentiras: cuando los precios toquen máximos, habrá un "suave aterrizaje". La idea de una apacible desaceleración de los precios calma los nervios. Los forasteros se quedan atrapados en la negación de la evidencia. Saben que los precios no pueden subir eternamente, pero rara vez actúan según ese principio. Todo es seguro, porque piensan marcharse justo antes de que la burbuja explote. Aquellos que no han entrado al mercado se enfrentan a un terrible dilema: no pueden entrar, pero tampoco pueden quedarse fuera. Saben que perdieron el tren al principio de la burbuja. Son bombardeados cada día con historias de gente que se hizo rica en dos días y amigos con grandes ganancias. Los fuertes se quedan fuera y asumen la oportunidad perdida. Los débiles compran y se tiran a los pies de los caballos.

Fase 6 - Los expertos recogen beneficios: Todo el mundo quiere creer en un futuro mejor, y la burbuja se aprovecha de eso. Una burbuja necesita que todos crean en un futuro mejor, y mientras esta euforia continúa, la burbuja se mantiene. Sin embargo, al tiempo que la locura se apodera de los forasteros, los expertos recuerdan el viejo mundo. Pierden su fe y comienzan a asustarse. Conocen su mercado, y saben que todo ha ido demasiado lejos. Los expertos comienzan a vender. Típicamente, los expertos intentan escurrirse sin ser percibidos, y a veces lo consiguen. Otras veces, los forasteros los ven mientras intentan largarse. En cualquier caso, sean detectados o no, el hecho de que esos expertos vendan es ya el principio del fin.

Fase 7 - El estallido: A veces, la marcha de los expertos infecta a los forasteros. Otras veces, es el fin del crédito fácil o alguna serie de noticias inesperadas. Pero sea lo que sea, la euforia es reemplazada por el miedo. El edificio se quema y todo el mundo corre hacia la puerta. Los forasteros comienzan a vender, pero no hay compradores. Llega el pánico. Los precios se desploman, el crédito se corta, y las pérdidas comienzan a acumularse.

8 comentarios:

Montag dijo...

Resumiendo: que los lilas compran tulipanes.

P.D.

Fase 8: la culpa es de Bush y del internacional mercado.

Herodoto dijo...

Y a mi que me da que a quien se va a culpar es a Zapatero...

Montag dijo...

La idea de que los ayuntamientos se financiasen con los pisitos obra socialista fue. La negativa a liberalizar suelo, medida propuesta por el PP, vino de los socialistas...

O lo que es lo mismo: que no la tiene toda, pero sí que tiene parte.

Pero no te preocupes, ya que dentro de poco nos van a regalar dinerito (400 euros) para luchar contra la inflación. Una novedosísima propuesta económica pergreñada entre Ferraz y la Universidad de Barbate que nos librará a todos de los efectos perniciosos de la crisis económica mundial.

Porque la culpa, siempre y en todo lugar, es del internacional mercado.

zprisima dijo...

pero lo de los 400 euros es verdad??.. no es otra mentira??... el supersuperavit requeteguay y nuestra situación económica privilegiada da para repartir 400 buchacos entre la masa??...

Joder, y yo llamando a ZP tarado mentiroso. No tengo perdón del señor.

Herodoto dijo...

Pues me has convencido. La culpa, al menos en parte, es de Bush.

Por cierto, no se por qué, pero hoy me está dando problemas el blog cuando navego con el firefox.

Montag dijo...

Una inmunda telepantalla encendida (como siempre están todas) y un señor de barba teletransmitido que acaba de soltar que la culpa de la crisis, al menos en parte, es de Bush.

Inmediatamente recordé lo que decías en tu último mensaje, que espero sea una coña porque de otra manera cáigome muerto.


P.D.

Con firefox yo veo la página bien.

Bueno...bien no, como siempre.

Herodoto dijo...

Perdon por el retraso en la respuesta, este fin de semana he estado sin acceso a un ordenador y aunque he comprado un cacharrito movil de esos con el que se supone que uno puede conectarse a internet y pacer de todo, la cosa solo he sido capaz de hacerla funcionar a medias. He podido ver el blog, pero no escribir.

Lo de Bush, era coña... en parte. Empleando una argumentación similar a la que has usado para responsabilizar "en parte" a Zapatero, yo podría culpar del "estallido" de la burbuja inmoviliaria no solo a Bush Jr., sino a su padre y hasta al mismísimo Jesucristo si hiciera falta

Herodoto dijo...

Donde dije "pacer" quería decir "hacer", pues si bien los cacharritos móviles sirven para cada vez más cosas, para "pacer" aun no.

Por cierto, hoy veo perfectamente el blog con el mismo ordenador y el mismo navegador que el viernes. Los duendes de la informática.