jueves, 7 de febrero de 2008

Mártires

Sin venir a cuento de nada, y ya que tengo algo de tiempo, voy a hablar, por hablar, de un mártir por mártir injustamente tratado; de un adalid del progreso vilipendiado años ha por las oscuras fuerzas reaccionarias al que hoy, más que nunca, se hace necesario recordar.

El mártir en cuestión fue Francisco Ferrer i Guardia: un revisor de trenes nacido en Alella (Barcelona) allá por el año del cólera de 1859.

Este dador de testimonio se mostró desde tierna edad interesado por la más alta filosofía y política. Tanto es así que ya de jovenzuelo llegó a alcanzar lo máximo a lo que todo sabio puede aspirar: ser republicano, anarquista y masón.

Todo su pensamiento -que es mucho y de profundidad abisal- se plasmó en una doctrina pedagógica a la que denominó La Escuela Moderna. Y si Platón cinceló el famoso lema en su academia "No entre aquí quien no sepa geometría" Ferrer no le fue a la zaga con el de la suya, pues la sentencia que condensaba la nueva pedagogía de izquierdas se resumía en un magistral y contundente "¡Viva la dinamita!".

Algunos retrógrados, con la aviesa intención de destruir su imagen pública, le acusaron de ser instigador y colaborador en el atentado de Mateo Morral contra Alfonso XIII; aunque como los tribunales le absolvieron es obvio que nadie -nadie salvo el fascio más oscurantista- podría pensar tuvo algo, lo que fuere, que ver con aquel atentado.

Pero he aquí que los retrógrados consiguieron resarcirse de la derrota judicial acusándole -injustamente claro está- de estar detrás de los sucesos de la Semana Trágica en Barcelona. Revuelta por la que fue condenado a muerte.

Condena a muerte y ejecución de la misma que resonaron por los periódicos de media Europa cual trompetas del Apocalipsis al ser Ferrer un enmandilado hijo de la viuda. Muchas vestiduras fueron rasgadas ante la ejecución del, y cito textualmente, Nuevo Galileo y Educador de España.

Aunque algunos sospechan que más que por gregarismo tubaliano -o por laica piedad- el gran sabio Ferrer, más que defendido, fue utilizado.

Y que, por conveniencia y convicción, él se dejó utilizar.

Moraleja: tengan cuidado, amigos de las izquierdas, cuando miren bajo el mártir.

P.D.

"No importa que se haga precisa la efusión de sangre. Si ha de salir de ahí la purificación de las conciencias, que corra a torrentes."

Ferrer i Guardia