El problema de la prostitución femenina es con frecuencia planteado en unos términos muy sencillos, términos en los cuales la situación puede parecer muy clara. Son estos: Cuando una mujer se prostituye, las dos únicas personas involucradas son la prostituta y el cliente. Ambos actúan de mutuo acuerdo (en caso contrario hablaríamos de una violación, no de prostitución) y por tanto ambos se creen mutuamente beneficiados de la transación de dinero por sexo.
Si incluimos a un tercer agente, el proxeneta, la situación no cambiaría sustancialmente. La prostituta y el proxeneta negociarían también de mutuo acuerdo las condiciones de trabajo de la prostituta.
Con este enfoque, parece que pudiéramos cambiar la palabra "prostituta" por la correspondiente para cualquier otra actividad remunerable y no habría aparentemente ninguna razón para que el Estado tuviera que interferir, por ejemplo prohibiendo tal actividad.
Pero sí la hay. En este asunto hay más agentes involucrados que los actuales proxenetas, prostitutas y clientes. Cualquier mujer es potencialmente una prostituta. Aquellas que siéndolo potencialmente deciden no ejercer la prostitución también se van a ver afectadas por una regulación de la prostitución, pues tal regulación no tendría como único efecto incrementar las posibilidades de actuación de las mujeres. También incrementa las posibilidades de actuación de los proxenetas. Incluso, ¿por qué no?, un empleador que necesite una secretaria podría exigir que, como parte de su trabajo, se acostara con el empleador durante la última de las horas laborales. Si encuentra a alguna mujer que acepte tal trabajo será porque ambos, de mutuo acuerdo, se consideran mutuamente beneficiados.
Aquí subyace un problema de fondo, y es que la idea de la "libertad" en abstracto es de una gran belleza, pero como siempre ha pasado con las ideas cuando éstas se han exaltado hasta la aberración, en su nombre son sacrificadas personas que nunca las han valorado o que, incluso valorándolas, no tienen capacidad real para hacer un uso efectivo de tan bellos ideales.
Así, en nombre de una abstracta libertad sexual, hoy en día es permitida una muy concreta esclavitud en el conocido como "primer mundo".
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lunes, 2 de junio de 2008
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